Yo soy reacia porque realmente mis historias más
emocionantes, más locas, más chéveres, generalmente me las quiero guardar para
mí misma. Hay una auto censura brava en mí.
Sin embargo, en estos años que he perdido a tantos seres
queridos, he tenido la oportunidad de pensar, más que nunca sobre la muerte y
los recuerdos y lo perecedero. Durante lo que va de mi vida he desarrollado la
convicción -que en realidad me deja tranquila- de que no tengo necesariamente
que dejar algo en este mundo, absolutamente nada is fine. No creo que deje
descendencia, mis cosas las botarán, las quemarán y ese libro que mi madre
desea que yo escriba, no sea quizás más que estos posts que voy a ir
compartiendo, más que todo para mí misma, aunque nadie los lea. Revisé este
blog y me gustó la verdad recordar esos episodios, esas personas, esos
sentimientos del pasado. Lo tenía ya casi todo archivado bien al fondo de mi
cerebro.
Verás, Rabi, ya estás llegando a la mitad de la vida (?).
Por eso le voy a escribir aquí a mi yo del futuro y mi yo del pasado, para que
sepa.
Debes saber Rabi del 2009, que estamos en el año 2020, en
plena pandemia del Coronavirus. Ni te lo imaginabas en el último post de hace
11 años. No te imaginas absolutamente nada de lo que ha acontecido en la última
década de tu vida. De todas las cosas, sin duda no imaginabas que partirían
algunas de las personas que más amabas, todas en un tiempo muy corto. Uno nunca
imaginas su vida sin la personas que ama. Y tampoco te imaginas Rabi del 2020,
todo lo que la Rabi del 2025 o 2030 podrá contarte. La idea es ir poniendo
algunos episodios aquí porque igual estoy sin empleo debido a la pandemia y
entonces hay tiempo para volver a mirar los millones de fotos digitales que
tengo de los últimos 17 años de mi vida y asociarlos a esos recuerdos que sólo
regresan cuando miro las fotos.
En este tiempo de pandemia surgieron varios juegos o retos para compartir fotos de viajes o discos de música que hayan influenciado tu vida. Me nominaron en el juego de postear fotos de viaje. En el juego original, debes postear una foto por día, durante 10 días, nominar a alguien y no dar explicaciones de las fotos. Cambié las reglas y nominé a nadie porque la gente es muy colgada y algunos ni entran al Facebook o no tienen tiempo. Pero me divierte recordar las historias de los viajes que las fotos no cuentan. Así que compartí 10 fotos en 10 días con su floro más y ahora las copiaré en este Blog para quién quiera leerlas.
Esta foto fue tomada en el Parque de los Glaciares,
Argentina. Por ir así, buscando árboles donde trepar, me atrasé del grupo con
el que caminaba. Después de atravesar una pradera donde el viento soplaba tan
fuerte que me empujó y me hizo caer en el riachuelo helado, el camino se
bifurcaba y obviamente atarantada por la fuerza del viento, tomé el camino
equivocado.
Algunas personas que me conocen se preguntan cómo es que soy
guía si me paro perdiendo... Y supongo que es porque el que se pierde al final
termina conociendo más.
En este caso terminé conociendo 3 horas más de bosque.
Temprano durante mi recorrido extra, me crucé con dos
personas que iban en sentido contrario y supe que yo seguía en el planeta
tierra, en el mismo bosque, y que simplemente tenía que caminar bastante más.
Tres horas después llegué a el Chalten por totalmente otro lado del pueblo,
mientras se acercaba la noche y mis amigos que habían tomado el camino correcto
(y corto) de vuelta al pueblo comenzaban a entrar en pánico.
Foto Argentina 2017 ©LaRabi

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