miércoles, agosto 26, 2009

A los anónimos

Hace más de un año que no toco este blog. Ahora de pronto me puse a navegarlo y descubrí que hay varios comentarios anónimos que aún no había leído. Me hicieron pensar y me dieron alegría, y ganas de escribirles y postear fotitos.
Sé que esas personas volverán a leer este blog y entonces… en estas líneas se reconocerán.
Hay un par de comentarios de E-. Ya adivino quién eres. Tus palabras exageradas me sorprendieron y me halagaron una noche. Tú y yo recogimos una perrita en la fría madrugada, ¿verdad? Tú y yo fuimos sus padres durante un trayecto de bus. Los días siguientes fueron muy pocos para volvernos a encontrar. Abelarda encontró un hogar donde espero crece feliz y yo dejé Buenos Aires. Yo dejé los perritos y los amigos y la ciudad. Como siempre.
Después encontré un comentario que dice lo siguiente:
"Al fin fuiste a Brasil, me alegro un monton que lo hayas hecho, era tu sueño. En mi camino siempre estará tu recuerdo, un recuerdo maravilloso."
Tengo alguna duda de quién podría ser la persona que escribió esto. Sé que no es un amigo pues mis amigos saben que me tienen en su presente y en su futuro por siempre. Aunque las distancias se interpongan, yo soy un presente para todos los que quiero y me quieren. ¿Quién eres que compartiste algo maravilloso y decides dejarlo en el pasado?
Y finalmente está este comentario, que es viejo, que data de hace como tres años, pero que aún me intriga y dice:
"No tengo atardecer tan bello, como aquel en el que tu presencia a mi lado aletargaba la maravilla de lo simple haciendo que el frío de alguna forma abrigara el momento con una enmudecida belleza, no duró mucho verlo , no tardo tanto el ocultarse, no hubieron flashes ni retratos, simplemente desapareció en el horizonte de lo infinito, se ocultó ante mis ojos, quizá también ante los tuyos, pero, tan solo basta con recordar lo sencillo y simple de la vida para mostrarme el recuerdo de un momento infinitamente hermoso que nunca pierde sus colores. Gracias por estar ese día conmigo."
Hoy lo leí. Me quedé de nuevo pensando en quién podría ser esta persona que pudo estar tan cerca en el silencio ante la belleza; esta persona que pudo compartir conmigo el espectáculo más íntimo, porque para mí ver un atardecer es también meditar y orar. Y entonces, ocurrió algo maravilloso, me di cuenta que esta persona que atesora un momento compartido conmigo podría ser más de una. No sé quién eres. Dime para que pasemos más momentos juntos entonces. ¿ O es que ya la vida también nos mandó por caminos tan distintos? ¿Dónde estás?

Yo ahora estoy en Lima. Descubriendo otras cosas. Sintiendo el tiempo, la enfermedad y la muerte más cerca que nunca. Pero normal. Es parte de la vida. Y con los lazos de sangre y amor, también vienen las penas.
Murió el hermano menor de mi madre. Fue triste ver a mis abuelos enterrar un hijo. Llegar a la vejez, ceder su turno para el más allá a su descendencia y tener que seguir viviendo. Seguir viviendo y viendo desaparecer todo lo que era su mundo. Eso es triste. Pero es también inspirador ver con la valentía que todos enfrentan los sucesos, el hospital, toda esa mierda… A mí me da ganas de tomar un avión y…
Y nada… entendí que por ahora estoy bien junto a mi familia. En esta ciudad donde todo es pasado. Cada muro, cada calle, cada pedazo del cielo ya remite a otra edad, a otra gente que ya no está.
Yo estaba acostumbrada a vida sin vejez, a gente nueva, a siempre extraños, a malas noticias sólo por larga distancia… y las penas, la mala vibra, era siempre sencilla, era unipersonal, era mía.
Igual siempre tengo esos mismos rollos que hablaba contigo, esas mismas obsesiones e ideas que me enseñaste. El tiempo no es el enemigo, el tiempo es un tesoro.
Contigo se fue casi todo impulso poeta, después sólo un otro fue destinatario de mis cartas. Pero qué equivocada en derrochar tanta prosa y tanto amor a la palabra cuando mi lector preferido ya estaba ciego. Sólo desearía que sepas que el cielo me sigue pareciendo agua .

©LaRabi