martes, junio 23, 2020

Ko Chang, Tailandia. Día 10 del reto de las fotos.


Esta foto también fue tomada en Ko Chang, Tailandia.
La historia detrás de esta foto no la puedo contar 😅.
Se acabaron los 10 días del reto. Bye.

Foto by La Chio, Tailandia 2016 ©LaRabi

Ko Chang, Tailandia. Día 9 del reto de las fotos.


Esta foto fue tomada en una isla en el golfo de Tailandia, llamada Ko Chang.
Iba yo en esta ocasión en compañía de mi cómplice habitual, la Chio, cruzando el pueblo camino a la playa y veníamos hablando de que nos quedaba poca plata y que aún queríamos guardar un poco para hacer compras en un gran mercado de Bangkok llamado Chatuchak, donde se podía encontrar todo tipo de cosas a buen precio.
Estábamos pues deliberando sobre el poco dinero que nos quedaba ya que se acercaba el final de nuestro viaje; yo venía mirando el piso cuando entra en mi campo de visión un rollo bien gordo de dinero y, sin pensarlo dos veces y ni siquiera mirar hacia arriba o hacia los costados, me agaché para recoger el dinero al mismo tiempo que un hombre salía de una tienda y hacía el intento de llegar al dinero también. Le gané, literalmente por puesta de mano, en una milésima de segundo.
El hombre habrá dicho algo como “chésu” en su idioma, yo le habré mirado sorprendida y seguro con cachita y seguí caminando, mejor dicho brincando con la Chio, mientras contábamos el dinero, nos reíamos y no podíamos creer la buena suerte. Desenrollé el fajo y contamos, no recuerdo cuántos Bats (la moneda de Tailandia) habían, pero recuerdo que era una cifra muy precisa, no redonda y que representaba menos de 30 usd.
Saliendo del pueblo, estaba ya planeando en voz alta lo que iba a comprar con esos bats cuando un chico se aproximó corriendo detrás nuestro gritando “Hey!! Giiirl”. Chio y yo nos miramos. Ya sabía que era el dueño de mi dinero encontrado.
El chico nos alcanzó, era un turista de no recuerdo dónde, me dijo en inglés que el rollo que yo había recogido del piso afuera de la tienda era suyo y me dio la cifra exacta del monto. Dijo que en cuanto se dio cuenta de que había perdido el dinero, volvió a la última tienda dónde había estado y afuera encontró al hombre que le dijo que buscara más adelante a dos chicas en el camino hacia la playa, la que llevaba un bvd rojo que decía Perú y que llevaba gorrita tenía el rollo. Sólo yo iba por Tailandia con un bvd rojo que decía Yo Soy Perú. No me quedó más que devolverle mi dinero y el chico, muy agradecido, dijo que iría rápido a decirle a su vieja que había recuperado el dinero pero que nos buscaría luego en la playa para invitarnos una chela por ser buena gente. Pasamos toda la tarde en la playa, el pata nunca volvió.


Foto by Rabi, Tailandia 2016 ©LaRabi
Foto de mis pies by La Chio

Cairo, Egipto. Día 8 del reto de las fotos.


Esta foto fue tomada el día en que conocí las famosas pirámides de Gizeh, cerca de El Cairo, Egipto. Como muchas personas, había crecido con curiosidad por las pirámides y mis expectativas eran grandes. Llegué a Alejandría en el Costa Romántica y con mis amigos nos unimos a la excursión para ir a ver esta “maravilla del mundo”.
Para hacer el cuento corto, debo confesar que no quedé muy impresionada por las pirámides. Sobre todo porque la experiencia distaba mucho de tener la mística que yo imaginaba. Los buses cargados de decenas de turistas, que pronto suman cientos y luego miles, llegan a inundar el sitio y uno está en medio de esa confusión de chinos, europeos, gringos, todos buscando un espacio para tomar la foto. A eso se le debe sumar el acoso constante de los beduinos que te querían vender algo a toda costa y te jalaban y además te ofrecían matrimonio a cambio de 200 camellos!
Ese día hacía mucho calor, la temperatura superaba los 45 grados celsius (en serio) y yo me pasé casi toda la excursión pensando (y es posible que también quejándome en voz alta): “Este calor me va a matar, me muero! Me muero de calor! Este sol me va a matar”. En aquel lugar no hay sombra. No hay donde esconderse de la radiación inclemente y todo es arena. La sensación de estar a punto de combustión era demasiado fuerte.
Estábamos ahí pues tomando fotos (y tratando de disfrutar ese infierno) cuando se oyeron murmullos que pronto se transformaron en caos, y en instantes vimos pasar corriendo al jefe de técnicos del teatro del barco, un italiano muy alto, que llevaba a una chica en sus brazos buscando auxilio.
No tuvimos respuesta a nuestras preguntas hasta que no regresamos al barco esa tarde. Una pasajera había muerto. Era una chica joven, con malformaciones internas, que andaba en silla de ruedas. Su sueño era conocer las pirámides de Gizeh y sus padres la habían llevado en crucero para cumplir su deseo. El calor la mató, murió de deshidratación, entró en shock e hizo un paro.
Esa noche el Costa Romántica zarpó hacia su próximo destino; el cadáver de la chica y su familia tuvieron que quedarse en El Cairo para luego ser repatriados; yo tuve que ir a cumplir mi turno en la oficina, su silla de ruedas había quedado al lado de mi escritorio y me miró toda la noche.

Foto by Pasquale, Egipto 2005 ©LaRabi

Sihanoukville, Camboya. Día 7 del reto de las fotos.


Esta foto fue tomada en Sihanoukville, Camboya. En ella se ve un taxista descansando.
Cuando llegamos a la estación de esta ciudad, en primer lugar salimos caminando. Después de caminar un rato y mirando un mapa, nos dimos cuenta de la escala y entendimos que nuestro alojamiento estaba muy lejos para llegar caminando con nuestras maletas. Entonces decidimos tomar un taxi, pero para entonces ya no veíamos ninguno que pasara. Seguimos avanzando.
Estábamos por una calle empinada cuando pasó un tico y le hicimos seña, el taxi paró arriba de la cuesta; Rocío corrió hasta alcanzarlo y comenzó a negociar el precio con el taxista.
Yo venía más lento, como media cuadra atrás, jalando mi maleta, gritando y haciéndole señas a Rocío con los dedos abiertos “Cinco✋ , Chio! No más de cinco ✋!” .

Rocío y el taxista camboyano estaban en plena negociación en inglés; “Five” decía él, “Four” decía Rocío, “Five”, “Four”, “Five”, “Four”… finalmente alcancé yo el carro y metí mi mano por la ventana trasera diciéndole al hombre “Five! ✋” justo al mismo instante en que él terminaba de decirle a Rocío “Ok, ok, four!”. Cuando me vio asomar gritando “Five!”✋ al tipo no le quedó más que cagaaarse de risa y cobrarnos cinco 🤣. Se siguió riendo todo el camino, sacudiendo la cabeza y dicendo “Five! Five!” mientras me miraba por el retrovisor😂😂😂. Su risa era demasiado contagiosa. La verdad que el dólar extra valió la pena por oírlo reír así durante todo el recorrido😅.








Sólo quiero agregar, que Camboya debe ser uno de los países que más me han encantado en la vida. Fue muy loco porque me fui a un lugar exactamente al otro lado de la tierra para darme cuenta que en realidad era muy muy muy parecido al Peru, otro día te cuento por qué.

Fotos Camboya 2016, ©LaRabi

Valparaíso, Chile. Día 6 del reto de las fotos.



Estaba haciendo cola por una empanada y dos muchachas francesas paradas detrás mío empezaron a rajar de mí en su idioma, empezaron diciendo que mis zapatos eran feos lo cual es subjetivo porque mis tabas son unas Doc Martens de puta madre y luego dijeron que era vieja, gorda y sin estilo 😂😂😂 Siguieron rajando de mí sin imaginarse que entiendo el francés a la perfección con jerga y todo. Cuando recibí mi empanada volteo y les digo en francés "Ten cuidado porque hay gente que entiende lo que dices" con lo cual la mandíbula se les cayó medio metro. En fin, menos mal que me da risa lo que diga la gente, el otro día un suizo me dijo que yo era elegante y eso tampoco es verdad 😂😂😂!!












Fotos Chile 2017, ©LaRabi

Lares Trek, Peru. Día 5 del reto de las fotos.


Esta foto fue tomada durante el recorrido del camino de Lares, una caminata de 3 días; suave el primer día, muy retadora el segundo día en que se alcanza el paso a 4800 msnm y un tercer día de bajada que destruye las rodillas. En la foto ven un hombre con mochila amarilla que está bajando. Él se llama Jung y vino desde Corea del Sur. En su país se dedica a las finanzas, todo el día detrás de un escritorio, con malos hábitos como fumar, comer en exceso y absolutamente cero ejercicio físico. Un día decidió tomar vacaciones y para ahorrar, tomó un tour de aventura de 21 días por el Perú en lugar de un tour más confortable y de menor duración.

Desde que lo vi caminar por la Av. Larco en Lima, arrastrando los pies cuando aún estábamos al nivel del mar, supe que le iba a costar la caminata en altura. Cuando observo que un pasajero no está preparado para el trek, mi trabajo es hacer que entienda bien en lo que se ha metido, le explico bien en qué consiste el camino, los desniveles y las condiciones del terreno y todo cuanto considere necesario para prepararlo, al menos, mentalmente; de ninguna manera puedo decirle que no es capaz de hacerlo y nada, excepto diagnóstico médico, puede impedir que un pasajero se embarque en un trek si así lo desea.

Nos fuimos pues a la montaña con Jung y el resto del grupo que consistía de ingleses, alemanes y australianos. Todos estaban aptos para la aventura menos Jung; durante los 10 días previos del viaje ya me había dado cuenta que tenía problemas para respirar pues en los buses se dormía y roncaba que daba miedo. Su compañero de habitación también me había comentado que no lograba conciliar el sueño a causa de los ronquidos de Jung y cada vez que lo miraba parecía cansado.

Desde Arequipa Jung me decía que estaba harto de la comida del Perú: “Polo polo polo” decía. Y yo le decía: “Pero pídete otra cosa, hay miles de cosas para probar” pero su instinto aventurero era también nulo para la gastronomía. Fue entonces, cuando llevaba una semana en Perú, que buscó en Google restaurante coreano y encontró uno en Cusco al cual fue desde el primer día en que llegamos a esta ciudad y dos veces más a pesar de que había dicho que era malo. Ok.

Con este personaje estaba yo subiendo la montaña. El primer día la caminata es fácil, solemos llamarlo como “peruvian flat” o “llano peruano”, es decir, un camino con poca inclinación aunque estemos ya cerca de 4000 msnm. El grupo avanzaba rápido con el guía, pero Jung iba atrás acompañado por la guía asistente Roxana y su humilde servidora, moi. Jung daba un paso, resoplaba, tosía y descansaba. Roxana y yo, le echábamos porras y tratábamos de ir a sus flancos. Finalmente, en el doble de tiempo de lo normal, llegamos al campamento ante los aplausos del resto del grupo. Jung lo había logrado, le había costado, pero había llegado al primer campamento. Lo felicité y bueno era hora de relajarse, excepto que nosotros –el guía, Roxana y yo- sabíamos que el segundo día iba a resultarle muy pero muy difícil. ¿Cómo decirle? Nos fuimos a dormir. Las noches son heladas y a veces cuesta conciliar el sueño. Es importante descansar para poder afrontar la verdadera subida.

A la mañana siguiente, se desayuna, se desmonta el campamento y se arranca. Antes de esto, yo le di unas palabras de ánimo a Jung pero sobre todo, me encargué de asegurarle que pase lo que pase, en cualquier momento, en cuanto a él le diera la reverenda gana podía renunciar. Sólo tenía que avisarme; yo lo acompañaría de vuelta al valle. No pasaba nada, no tenía nada que demostrar, ya había visto cómo era la montaña y hasta se había mamado el frío del campamento. Podía darse por satisfecho, había trekeado en Perú! A lo cual él contestó muy seguro y animado: “¡Retroceder nunca, rendirse jamás!”

Arrancamos pues y llegamos hasta aquí, el punto donde yo tomé esta foto. El campamento se encuentra en la parte baja y hasta ese lugar, un caminante promedio toma unos 20 minutos. Le tomó 1 hora a Jung llegar hasta ahí; en ese momento yo le expliqué que hasta el paso faltaban por lo menos 3 o 4 horas de lo mismo pero PEOR porque el terreno se volvía rocoso y el aire más ralo y después venía tremenda bajada, osea que a su ritmo llegaríamos al próximo campamento dentro de 9 o 12 horas. ¿Estás seguro que quieres continuar? Y Jung dijo: "¡Sí!".

Bueno, ¡vamos!. Me adelanté a zancadas y me fui a orinar detrás de una roca mientras Roxana acompañaba a Jung que subió unos metros más y en cuanto yo asomé mi cabeza por detrás de la piedra vi que agitaba sus bastones en señal de rendición. Bajé corriendo y me dijo que ya no quería continuar. Nos despedimos de Roxana que se fue a alcanzar al grupo, y Jung y yo comenzamos el descenso. Como para seguir trekeando mi plan era caminar el resto del día hasta llegar a Lares, total ya de bajada sería más fácil. Pero Jung no quería caminar más y cuando llegamos al caserío me hizo correr para alcanzar una combi que de casualidad estaba ahí para llevar a los habitantes de Cuncani hasta el pueblo de Lares. El pasaje normalmente cuesta 3 soles para los locales quechuas; a nosotros nos cobraron 30 soles por los dos y ante mis protestas, Jung dijo que pagaba todo y no le importaba nada con tal que lo sacaran ya de la maldita montaña. La combi esperó hasta llenarse de como 15 mamachas más hasta que finalmente arrancamos.

En Lares tomamos otra combi hasta el valle y de ahí otra combi hasta Ollantaytambo para recoger unas cosas; luego regresamos a Cusco y durante los siguientes días Jung no hizo más que comer en el restaurante coreano.

Foto Perú 2017 ©LaRabi

Paris, Francia. Día 4 del reto de las fotos


Era un día de Noviembre, hace 15 años, hacía frío aunque en esta foto vean un día soleado. La compañía de trenes estaba en huelga por varios días, quizás semanas. Yo andaba deambulando por París tratando de no gastar dinero pues quería irme ya porque el frío y la lluvia y los precios de las cosas no me gustaban.

En esta foto vemos los Campos Elyseos de París, más o menos desde la plaza de la Concordia; a medida que uno se va acercando al Arco del Triunfo que se ve al fondo, la avenida se pone más y más ficha, y también llena de turistas. Varias cuadras más adelante del momento de esta foto, fui abordada por dos mujeres chinas. Ellas no hablaban inglés, ni español ni francés, pero a su manera, con señas, lograron hacerme entender que querían que les haga un favor. La misión era comprar dos billeteras en la tienda Louis Vuitton que se encontraba justo en la vereda de en frente. Una de las chinas me mostraba el modelo que querían sosteniendo un ejemplar en sus manos a la vez que corría el cierre y decía: “Wit ZippeL ZippeL!”

Yo recién procesaba lo que me pedían y no había tenido ni tiempo de aceptar cuando sacaron un fajo de euros y me dieron 600. Con los euros en mano pensé que ahí estaba mi escape de París, no tendría que esperar que se levante la huelga, tenía en mi manos un pasaje de avión y mi estadía en Barcelona ¡Joder! Sólo tenía que correr con mis piernas hasta el cuello y evitar que me atrapen los chinos de la mafia que seguro estaban vigilando escondidos.

Verán, cuando estas casas de moda sacan ciertos diseños, lo hacen de forma limitada y cada comprador puede llevar sólo una cantidad limitada (1 ó 2). Pero estos chinos van de compras a París para llevar los últimos modelos a su país y hacer las copias que luego invaden los mercados del mundo, para lo cual necesitan adquirir varios ejemplares para sus varias fábricas. Ellas ya habían comprado lo suyo, pero querían más.
  
Obviamente, yo no iba a correrme de la mafia china y tampoco podía decirles que no thank you no te quiero ayudar, así que crucé y entré a Louis Vuitton Maison Champs Elysées a comprar lo que me habían pedido. Debo aclarar -por si no me conoces - que nunca había comprado ni compraré una billetera de 300 euros (osea más de 300 USD). También debo aclarar -por si no me conoces- que nunca voy yo demasiado elegante y menos hace 15 años mientras mochileaba por Europa y que ni de a vainas tenía pinta de alguien que usa o compra Louis Vuitton.


Crucé la pista y entré entonces a la boutique donde esperaba que me miren de pies a cabeza y arruguen la nariz, pero lo que sucedió fue que ni me miraron; fui completamente ignorada porque la verdad había más gente que sí tenía pinta de caserito. Entonces fui directo al mostrador, busqué con la mirada la billetera indicada, llamé la atención del vendedor que estaba ahí, le señalé la billetera con una mano y con la otra le hice la seña de dos por favor como quien pide cerveza. El chico las sacó, yo ni las miré, él las empaquetó y yo le di el cash. Mi experiencia en Louis Vuitton fue tan glamorosa como comprar un par de tamales. Así soy.

Al salir, miré a ver si estaban los hombres que me perseguirían pero sólo vi turistas y parisinos, nada de chinos de la mafia; crucé los Campos Eliseos con los tamales… perdón… las billeteras en la mano y me acerqué pensando que seguro me darían una propinita que me alcanzaría para un cafecito sur les Champs Elysées. Le di las billeteras y una gran sonrisa de satisfacción a las chinas y ellas me dieron un “Tankiu tankiu” agarrando las billeteras y reculando rápidamente “Tankiu Tankiu”. Yo me quedé parada ahí, esperando los 5 euros que me había imaginado, mientras ellas se perdían entre la gente.

Foto Francia 2005 ©LaRabi

Ushuaia, Argentina - Día 3 del reto de las fotos


Esta foto fue tomada en Ushuaia, Tierra del Fuego. Fue el día en que llegué a este pequeño pueblo del fin del mundo. En mi primer paseo por su calle principal, entré a un café para tomar algo caliente y, en la mesa justo al frente, un hombre llamó mi atención. Me quedé observándolo -dizque discretamente- mientras él conversaba con sus amigos, sonreía y existía siendo hermoso con su aire aventurero. Eran tres tipos vestidos para la gran ruta; al terminar, pagaron y salieron a montar unas motos cargadas claramente para un largo recorrido. Los miré irse pensando: "Adiós! ahí va mi Ewan McGregor patagónico... bye bye baby bye bye" y a otra cosa mariposa. Nuestras miradas no se habían ni cruzado.
Esa misma tarde, venía yo recorriendo sola todo el malecón de Ushuaia, cuando lo vi de nuevo en mi camino. What are the chances?? Era él! solito, sin sus amigos, ahí grabando un mensaje en selfie.
Para una persona que vio demasiadas veces "Antes del Amanecer" esto era una oportunidad del destino! Pensé ofrecerle tomar la foto, pero obviamente eso era muy tonto pues era claro que estaba haciendo un video. Pensé entonces acercarme y pedirle que él me tome una foto pero, ¿cómo interrumpir la grabación de su video? Why not? Si la vida lo ponía una vez más ahí en mi camino... Pero no hice nada. Tomé esta foto desde esa distancia y seguí caminando lentamente hasta pasarlo, mirarlo con le rabo del ojo tímido y seguir de largo... "Bye bye, baby, bye bye!"...

Foto Argentina 2017 ⒸLaRabi

Vang Vieng, Laos. Día 2 del reto de las fotos



En esta foto tomada en Vang Vieng, Laos, estoy rescatando un perrito que se ahogaba en el río... No, mentira. Estoy rescatando al perrito del aburrimiento... jeje... no mentira. Estoy torturando un perrito callejero todo cochino que decidió ser mi amigo ese día que con la Chio nos bajamos 15 Beer Lao al lado del río. Best day ever!





La beer Lao, la cerveza que más me ha gustado en la vida. No la marca, esa botella, ese día. 


Lo que pasó entre la cerveza y la bajada fue muy divertido pero no lo quiero contar. Lo que sí les contaré es que esa especie de crepe que estoy sosteniendo, es una cosa típica ahí en Vang Vieng. Básicamente es una masa de crepe pero que fríen en cantidades navegables de mantequilla, y más mantequilla, y más mantequilla hasta que suman unas 8 mil calorías y queda crocante. Escoges tu relleno. El cláscio que comía en ese instante, era plátano (banana) y dulce de leche (manjar blanco o caramel) buenazo! 


Fotos Laos 2016 ©LaRabi
Foto by La Chio, excepto la de mis pies

Retomando. Día 1 del reto de las fotos.

Cuando empecé este blog, hace ya 14 años, no usaba el Facebook. No sé si aún no existía, pero sin duda no era tan popular. Hace 11 años que no publico nada en este Rabiland.blogspot porque obviamente ahora usamos otras redes sociales, Facebook copó todo y ahora también subo fotos en Instagram. Pero algunas personas queridas me animan siempre a escribir.
   
Yo soy reacia porque realmente mis historias más emocionantes, más locas, más chéveres, generalmente me las quiero guardar para mí misma. Hay una auto censura brava en mí.
  
Sin embargo, en estos años que he perdido a tantos seres queridos, he tenido la oportunidad de pensar, más que nunca sobre la muerte y los recuerdos y lo perecedero. Durante lo que va de mi vida he desarrollado la convicción -que en realidad me deja tranquila- de que no tengo necesariamente que dejar algo en este mundo, absolutamente nada is fine. No creo que deje descendencia, mis cosas las botarán, las quemarán y ese libro que mi madre desea que yo escriba, no sea quizás más que estos posts que voy a ir compartiendo, más que todo para mí misma, aunque nadie los lea. Revisé este blog y me gustó la verdad recordar esos episodios, esas personas, esos sentimientos del pasado. Lo tenía ya casi todo archivado bien al fondo de mi cerebro.

Verás, Rabi, ya estás llegando a la mitad de la vida (?). Por eso le voy a escribir aquí a mi yo del futuro y mi yo del pasado, para que sepa.

Debes saber Rabi del 2009, que estamos en el año 2020, en plena pandemia del Coronavirus. Ni te lo imaginabas en el último post de hace 11 años. No te imaginas absolutamente nada de lo que ha acontecido en la última década de tu vida. De todas las cosas, sin duda no imaginabas que partirían algunas de las personas que más amabas, todas en un tiempo muy corto. Uno nunca imaginas su vida sin la personas que ama. Y tampoco te imaginas Rabi del 2020, todo lo que la Rabi del 2025 o 2030 podrá contarte. La idea es ir poniendo algunos episodios aquí porque igual estoy sin empleo debido a la pandemia y entonces hay tiempo para volver a mirar los millones de fotos digitales que tengo de los últimos 17 años de mi vida y asociarlos a esos recuerdos que sólo regresan cuando miro las fotos.

En este tiempo de pandemia surgieron varios juegos o retos para compartir fotos de viajes o discos de música que hayan influenciado tu vida. Me nominaron en el juego de postear fotos de viaje. En el juego original, debes postear una foto por día, durante 10 días, nominar a alguien y no dar explicaciones de las fotos. Cambié las reglas y nominé a nadie porque la gente es muy colgada y algunos ni entran al Facebook o no tienen tiempo. Pero me divierte recordar las historias de los viajes que las fotos no cuentan. Así que  compartí 10 fotos en 10 días con su floro más y ahora las copiaré en este Blog para quién quiera leerlas.


Esta foto fue tomada en el Parque de los Glaciares, Argentina. Por ir así, buscando árboles donde trepar, me atrasé del grupo con el que caminaba. Después de atravesar una pradera donde el viento soplaba tan fuerte que me empujó y me hizo caer en el riachuelo helado, el camino se bifurcaba y obviamente atarantada por la fuerza del viento, tomé el camino equivocado.

Algunas personas que me conocen se preguntan cómo es que soy guía si me paro perdiendo... Y supongo que es porque el que se pierde al final termina conociendo más.

En este caso terminé conociendo 3 horas más de bosque.

Temprano durante mi recorrido extra, me crucé con dos personas que iban en sentido contrario y supe que yo seguía en el planeta tierra, en el mismo bosque, y que simplemente tenía que caminar bastante más. Tres horas después llegué a el Chalten por totalmente otro lado del pueblo, mientras se acercaba la noche y mis amigos que habían tomado el camino correcto (y corto) de vuelta al pueblo comenzaban a entrar en pánico.

Foto Argentina 2017 ©LaRabi