martes, junio 23, 2020

Cairo, Egipto. Día 8 del reto de las fotos.


Esta foto fue tomada el día en que conocí las famosas pirámides de Gizeh, cerca de El Cairo, Egipto. Como muchas personas, había crecido con curiosidad por las pirámides y mis expectativas eran grandes. Llegué a Alejandría en el Costa Romántica y con mis amigos nos unimos a la excursión para ir a ver esta “maravilla del mundo”.
Para hacer el cuento corto, debo confesar que no quedé muy impresionada por las pirámides. Sobre todo porque la experiencia distaba mucho de tener la mística que yo imaginaba. Los buses cargados de decenas de turistas, que pronto suman cientos y luego miles, llegan a inundar el sitio y uno está en medio de esa confusión de chinos, europeos, gringos, todos buscando un espacio para tomar la foto. A eso se le debe sumar el acoso constante de los beduinos que te querían vender algo a toda costa y te jalaban y además te ofrecían matrimonio a cambio de 200 camellos!
Ese día hacía mucho calor, la temperatura superaba los 45 grados celsius (en serio) y yo me pasé casi toda la excursión pensando (y es posible que también quejándome en voz alta): “Este calor me va a matar, me muero! Me muero de calor! Este sol me va a matar”. En aquel lugar no hay sombra. No hay donde esconderse de la radiación inclemente y todo es arena. La sensación de estar a punto de combustión era demasiado fuerte.
Estábamos ahí pues tomando fotos (y tratando de disfrutar ese infierno) cuando se oyeron murmullos que pronto se transformaron en caos, y en instantes vimos pasar corriendo al jefe de técnicos del teatro del barco, un italiano muy alto, que llevaba a una chica en sus brazos buscando auxilio.
No tuvimos respuesta a nuestras preguntas hasta que no regresamos al barco esa tarde. Una pasajera había muerto. Era una chica joven, con malformaciones internas, que andaba en silla de ruedas. Su sueño era conocer las pirámides de Gizeh y sus padres la habían llevado en crucero para cumplir su deseo. El calor la mató, murió de deshidratación, entró en shock e hizo un paro.
Esa noche el Costa Romántica zarpó hacia su próximo destino; el cadáver de la chica y su familia tuvieron que quedarse en El Cairo para luego ser repatriados; yo tuve que ir a cumplir mi turno en la oficina, su silla de ruedas había quedado al lado de mi escritorio y me miró toda la noche.

Foto by Pasquale, Egipto 2005 ©LaRabi

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